Accesibilidad
Sin declaraciones de conformidad que nadie ha auditado. Esto es lo que hemos comprobado, lo que sabemos que falta y a quién escribir si algo no te funciona.
Revisado el 22 de septiembre de 2026 · versión 2.0
1. El compromiso
Esta web tiene que servirle a quien navega con el teclado, a quien usa un lector de pantalla, a quien necesita la letra más grande y a quien preferiría que nada se moviera en la pantalla. No está terminado, pero es el criterio con el que se construye y con el que se revisa cada cambio.
2. Lo que está hecho y comprobado
Esto no es una intención: está en el código y se puede verificar.
- Sin JavaScript se lee todo. Los efectos de entrada solo se activan si el navegador ejecuta el script; si no, nada queda oculto. Puedes desactivar el JavaScript y seguir leyendo precios, horarios y este mismo texto.
- Si pides que nada se mueva, nada se mueve. La web respeta la preferencia del sistema de reducir el movimiento: con esa opción activada no hay animación de entrada, ni cajas que caen, ni fotos que se enfocan.
- Todas las imágenes llevan texto alternativo. Comprobado una por una: no hay ninguna imagen sin descripción, y las puramente decorativas están marcadas como tales para que el lector de pantalla las salte.
- Contraste medido. Los colores de texto del sitio están medidos sobre sus fondos reales y superan con holgura la relación de 4,5:1 que recomiendan las pautas internacionales, incluido el texto secundario en gris y el dorado sobre fondo oscuro.
- Teclado. Hay un enlace inicial para saltar directamente al contenido, el foco se ve siempre (no está desactivado en ninguna parte) y los desplegables de precios son elementos nativos del navegador, que funcionan con la barra espaciadora y con Enter.
- Ningún vídeo suena solo. Los adelantos del Style Book son mudos y están marcados como decorativos; el reproductor a pantalla completa tiene controles normales.
- Se puede ampliar. Los tamaños son relativos: si agrandas la letra del navegador, el texto crece y no se pierde contenido ni aparecen barras horizontales.
- Estructura y idioma. Cada página declara el idioma, tiene un solo título principal y los apartados van en orden, que es lo que usa un lector de pantalla para moverse.
- El plano no es una trampa. El mapa de «cómo llegar» es un dibujo, así que la dirección completa está escrita en texto justo al lado, y hay un enlace para abrirla en tu aplicación de mapas.
3. Lo que no vamos a decirte
No vamos a declarar que esta web «cumple las WCAG 2.1 en nivel AA». Esa afirmación solo la puede sostener quien ha pasado una auditoría de accesibilidad completa, y aquí no se ha hecho. Decirlo sin auditoría es exactamente el tipo de cláusula que hemos quitado de este sitio.
Tampoco publicamos una «declaración de accesibilidad» con el formato de las administraciones públicas: ese modelo es para los sitios del sector público y presupone una evaluación que no tenemos. Lo que hay es lo de arriba, comprobable, y lo de abajo, que es lo que falta.
4. Lo que falta
- Una revisión externa. Nadie de fuera ha auditado el sitio con lectores de pantalla reales. Lo que decimos es lo que hemos comprobado nosotras, que no es lo mismo.
- El Style Book es largo. Casi cien trabajos en una sola página: con lector de pantalla, recorrer la lista cansa. Cada trabajo tiene además su propia página, más corta, si prefieres ir directa.
- Los textos alternativos describen el trabajo —el color, el corte, la longitud—, no a la persona. Si necesitas una descripción más detallada de alguna foto, pídela y te la damos escrita.
5. Qué obliga la ley, y desde cuándo
Conviene decirlo con precisión, porque circula mucha confusión. A la web de una peluquería no le aplica hoy ninguna obligación de conformidad técnica:
- La Ley 11/2023, que traspone la ley europea de accesibilidad, alcanza a los servicios de comercio electrónico, definidos como los que se prestan a distancia para celebrar un contrato con la consumidora. En esta web no se celebra ningún contrato: queda fuera de ese ámbito.
- El Real Decreto 193/2023 sí alcanza a las webs privadas que ofrecen bienes y servicios al público, y remite a los criterios de accesibilidad habituales. Su disposición final sexta fija la exigibilidad el 1 de enero de 2029 para los sitios nuevos y el 1 de enero de 2030 para los ajustes razonables en los existentes. No hay exención por ser un negocio pequeño: hay un juicio de proporcionalidad.
- La Ley 8/2024 de la Comunitat Valenciana impone obligaciones de accesibilidad web a empresas privadas concesionarias de servicios esenciales. Una peluquería no lo es.
Dicho todo eso: la fecha en la que algo sea obligatorio no es la razón para hacerlo. Se hace porque hay clientas que no ven bien, que no pueden usar un ratón o que necesitan la letra grande, y vienen al salón igual que todo el mundo.
6. Cómo avisarnos
Si algo de esta web no te funciona —no puedes leerlo, no puedes pulsarlo, tu lector de pantalla se pierde— escríbenos a info@alpeloestilistas.es o llámanos al 865 643 449. Cuéntanos qué página es y qué usas para navegar: con eso se puede arreglar.
Si necesitas una información del sitio en otro formato —los precios por teléfono, una descripción escrita de una foto, los horarios en un mensaje— pídelo y te lo damos. Y si lo que quieres es pedir cita y la web se te hace cuesta arriba, llama y ya está: nadie tiene que pelearse con una web para cortarse el pelo.
7. Y el salón, en persona
La accesibilidad de la web no sirve de nada si luego no puedes entrar. Si necesitas saber con exactitud cómo es el acceso al local —escalones, anchura de la puerta, sitio para una silla de ruedas o un cochecito— pregúntanoslo antes de venir y te lo decimos tal cual es, sin adornos. Si hace falta que te ayudemos a entrar o que te atendamos en una hora de menos gente, se organiza.
